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Se convierte en un agresor, que tiene que violar estrictas medidas de seguridad establecidas (y comprobadas en su efectividad) sin que su presencia física o rastro virtual sea advertido: de ser así, un buen Jefe de Seguridad, adoptará las medidas de Contraespionaje para neutralizarlo, decepcionarlo, confundirlo y si puede, capturarlo.
Suponiendo que este buen Jefe de Seguridad haya detectado la agresión, debería analizar el hecho en particular y relacionarlo con el contexto general; debería preguntarse quien es el agresor, para poderlo definir; si es interno, de la competencia o extranjero; si opera en red o es autónomo; si es profesional o improvisado; si actúa por odio, rencor, patriotismo o dinero.
Debería -hipoteticamente- además pensar: con que medios trabaja y cual es su finalidad (robar información, destrucción, desprestigio,....).
Ahora bien: mientras el buen Jefe de Seguridad -o mediocre- informa a la Dirección de la Compañía y espera la aprobación para iniciar las acciones (contramedidas) y los recursos para afrontarlos, es muy probable que el espía ya haya fotografiado, tomado fotocopias, copiado archivos, robado planos y hasta haya puesto diarreico en el dispenser del agua de la cafetería.
En síntesis:
Ante la detección de una agresión, solo resta actuar con urgencia y frialdad.
Recuerde: las horas de los burócratas, generalmente tienen más de 60 minutos.
Autor: José Luis Spaltro Gentileza Asesor de Seguridad e Inteligencia Empresaria Editor del Blog Resumen de Seguridad (www.info-resumendeseguridad.blogspot.com) Socio fundador del Capítulo Argentino de ASIS International Ciudad de Buenos Aires, República Argentina Contacte al autor Pais: Argentina
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