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En múltiples empresas de seguridad la confianza está considerada solo como un aspecto de la gerencia, pero cuando salimos al mundo exterior entendemos que esta palabra logra un gran impacto en nuestros diarios quehaceres, al punto que de hecho es la clave para el éxito o fracaso en los negocios, en nuestras relaciones personales y en las relaciones entre jefes y compañeros.
Así entonces, la confianza es un producto que posee dos caras, una es el carácter y la otra las competencias. Esto quiere decir, por una parte, que muchas veces nosotros pensamos en que un vigilante es sincero, e incluso honesto, pero seguramente no se confiará en el a menos que de resultados, y por otra parte, no será posible confiar en un vigilante que da resultados pero que no tiene valores. Esta combinación, que como vemos a veces resulta un poco compleja, la observamos diariamente en los negocios de la seguridad, pues no basta con decirle al cliente, mientras le vendemos el servicio, lo que será un ideal de seguridad, sino que además es muy importante para crear confianza sumarle los resultados esperados, que deben ser aquellos que el cliente requiere cuando ofertamos un servicio.
Desde mi perspectiva sería de gran utilidad que las empresas dedicadas al negocio de la seguridad formulen políticas de gestión humana basados en estos planteamientos, dirigidas a generar confianza, de modo que aquellos empleados que tienen valores y dan los resultados esperados sean retenidos por la organización, aquellos que no poseen valores y dan resultados negativos sean retirados y aquellos que teniendo valores no den resultados tengan la oportunidad de ser reentrenados y luego nuevamente evaluados. De esta relación nos quedan los empleados que dan resultados pero no tienen valores, en cuyo caso la decisión aquí se torna difícil, pero la mejor decisión desde mi óptica será la de retirarlos.
Las organizaciones de seguridad deberán visualizarse como un árbol, pues son símbolo de estabilidad y confianza en mercados tan competitivos y “comodity” como lo es la seguridad.
Recurriendo a una frase de Mahatma Gandhi donde expresaba que “Creer en algo y no vivirlo es deshonesto” diríamos entonces que no hay nada que afecte más la confianza en una organización que el no ser congruente entre lo que se ofrece y lo que realmente entregamos. Obviamente esto aplica en los tres escenarios del mapa mental que son la familia, la sociedad y el trabajo.
Entonces las empresas de seguridad se deberán trazar metas posibles de alcanzar, pues si el planeamiento de estas metas raya en la imposibilidad de cumplirlas no tendría ningún sentido.
Generalmente en las organizaciones de toda índole, las personas temen responsabilizarse por resultados y prefieren dedicarse a actividades varias, como tratando de olvidar que los resultados son frutos necesarios para crear confianza y que sin ellos no hay valores que valgan.
Lo importante de todo esto es que el proceso de generar confianza en nuestros clientes es contagioso, convirtiéndose en un motor de crecimiento. Según Stephen M.R. Covey en su libro “The speed of trust “ existen 13 comportamientos que son de utilidad para aumentar, retener o recuperar la confianza. Los primeros cinco comportamientos tiene que ver con el carácter y son: hablar claramente las cosas, demostrar respeto, ser transparentes, reconocer los errores y ser leales; los ocho siguientes están relacionados con las competencias y ellos son: dar resultados, mejorar como seres humanos, asumir la realidad de las cosas, dejar claras las expectativas, realizar seguimiento, escuchar primero, mantener compromisos y dar confianza.
Como podemos apreciar tenemos mucho que recorrer para ir mejorando y generando confianza como un verdadero valor agregado al momento de iniciar nuestra labor de seguridad. Ello invita nuevamente a replantear como estamos manejando nuestro talento humano en las empresas de seguridad, pues al final son ellos los que generan los resultados esperados que van irrigando la confianza que nuestro usuario final deposita en nuestro servicio.
Peter Drucker en uno de sus planteamientos manifestaba “Las organizaciones ya no están cimentadas en la fuerza sino en la confianza”. Esto que demuestra una vez más que las empresas dedicadas a la seguridad deberán esforzarse por mantener la confianza de los usuarios depositada en ellos. Así, sin duda, desde ya hay que empezar a entender que en los mercados la reputación es un factor importante.
Como siempre todo deberá partir de análisis juiciosos que nos lleven a determinar cual será la mejor estrategia para mi empresa y recuerde la confianza puede cambiar el rumbo de su negocio.
Autor: Diofanor Rodriguez - CPO Pais: Colombia
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